Una vez allí el monje se la obsequió a San Jerónimo, que a su vez se la envió a San Agustin (Obispo de Hipona). Pero finalmente San Agustín decidió donar la imagen al monasterio de Cauliniana, cerca de Mérida (Península Ibérica) cuyos monjes la bautizaron como “a Virgem de Nossa Senhora da Nazaré” (Nazareth) por haber llegado proveniente de esas tierras.En el año 711 los moros eran una gran amenaza para los cristianos, principalmente después de las traiciones y enfrentamientos con los jefes Visigodos. El rey Rodrigo, último rey de los visigodos, después de haber sido derrotado huyó a refugiarse al monasterio de Cauluniana donde conoció a Frei Romano. Juntos decidieron escapar debido a la inseguridad del lugar ante la amenaza mora. Se disfrazaron, tomaron la imagen de Nossa Sra. Da Nazaré así como las reliquias dejadas por San Agustin y se dirigieron al Oeste (actual territorio Portugués).
Terminaron su peregrinar en el sitio hoy conocido como “a Pederneira” y allí estuvieron juntos algún tiempo. Entretanto deciden separarse y Frei Romano se va al monte opuesto, hoy conocido como “o Sitio”, llevando consigo la imagen y las reliquias las cuales escondió bajo una laja de piedra.
Los amigos se comunicaban y correspondían mediante hogueras, pero cierto día, 26 de marzo de 716, el rey Rodrigo no recibió respuesta. Descendió de su monte, escaló el otro y encontró el cuerpo sin vida de su amigo Frei Romano. Lo enterró junto a la laja de piedra donde quedaron también las reliquias y la imagen de la virgen. Luego prosiguió el camino hasta Viseu donde terminó sus días.
Según la tradición popular la imagen de Nossa Sra. Da Nazaré fue hecha por el mismísimo San José y pintada por san Lucas. Según lo que se sabe San José fue carpintero de obra gruesa, hacia arcas, cajones, bancos; y nunca esculpió imágenes. En relación a San Lucas, este era médico de Antiquía y es probable que pintara una virgen ofrecida a la emperatriz Pulcheria que finalmente la donó a la Iglesia de Roma. Quizás estos hechos dieron origen a esta creencia popular.
Súbitamente avistó un venado enorme que lo disputaba dejando que D. Fuas se aproximara demasiado. El caballero no quiso perder la oportunidad y galopó desenfrenadamente persiguiendo al venado, pero este se dirigía al borde de un alto peñasco oculto por la niebla desde donde se lanzó. D. Fuas al percatarse tardíamente del peligro intentó frenar al caballo, pero la velocidad era tal que ninguna fuerza humana resultaría capaz de detenerlo. En un segundo el caballero viendo su inminente desenlace al grito de “Nossa Señora, Valei-me!” invocó desesperadamente a Nuestra Señora de Nazaré que de inmediato surgió en el cielo frente al precipicio.En agradecimiento a la virgen D. Fuas mandó construir una capilla junto a la laja de piedra donde fue encontrada la imagen y cerca de donde estaban las marcas de los cascos de su caballo.








Vendedor de Castanhas Asadas: A falta de cotufas.... buenas son castañas.
