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viernes, 11 de enero de 2008

Leyenda del Milagro de Nazaré - Portugal

Antes de hablar del milagro cabe destacar que para el momento en que el mismo ocurre aún no existía la población de Nazaré en Portugal, sino que es justamente a partir de este hecho que pasa a denominarse así.

En el siglo IV los Cristianos eran perseguidos en Roma, muchos acababan por refugiarse e la Península Ibérica, otros huían a tierra santa. Tal es el caso de un monje griego, Ciríaco, que huyó a Belén de Judea llevando consigo una imagen de la Virgen amamantando al niño (Conocida como “a Virgem do Leite”).

Una vez allí el monje se la obsequió a San Jerónimo, que a su vez se la envió a San Agustin (Obispo de Hipona). Pero finalmente San Agustín decidió donar la imagen al monasterio de Cauliniana, cerca de Mérida (Península Ibérica) cuyos monjes la bautizaron como “a Virgem de Nossa Senhora da Nazaré” (Nazareth) por haber llegado proveniente de esas tierras.

En el año 711 los moros eran una gran amenaza para los cristianos, principalmente después de las traiciones y enfrentamientos con los jefes Visigodos. El rey Rodrigo, último rey de los visigodos, después de haber sido derrotado huyó a refugiarse al monasterio de Cauluniana donde conoció a Frei Romano. Juntos decidieron escapar debido a la inseguridad del lugar ante la amenaza mora. Se disfrazaron, tomaron la imagen de Nossa Sra. Da Nazaré así como las reliquias dejadas por San Agustin y se dirigieron al Oeste (actual territorio Portugués).

Terminaron su peregrinar en el sitio hoy conocido como “a Pederneira” y allí estuvieron juntos algún tiempo. Entretanto deciden separarse y Frei Romano se va al monte opuesto, hoy conocido como “o Sitio”, llevando consigo la imagen y las reliquias las cuales escondió bajo una laja de piedra.

Los amigos se comunicaban y correspondían mediante hogueras, pero cierto día, 26 de marzo de 716, el rey Rodrigo no recibió respuesta. Descendió de su monte, escaló el otro y encontró el cuerpo sin vida de su amigo Frei Romano. Lo enterró junto a la laja de piedra donde quedaron también las reliquias y la imagen de la virgen. Luego prosiguió el camino hasta Viseu donde terminó sus días.

Durante cuatro siglos y medio las reliquias y la imagen permanecieron ocultas bajo la laja hasta que en 1178 unos pastores las descubrieron y esparcieron la noticia del santo descubrimiento. Los devotos comenzaron a surgir y la población del lugar a crecer. En honor a esta imagen los pescadores empezaron a llamar a su tierra “Nazaré

Según la tradición popular la imagen de Nossa Sra. Da Nazaré fue hecha por el mismísimo San José y pintada por san Lucas. Según lo que se sabe San José fue carpintero de obra gruesa, hacia arcas, cajones, bancos; y nunca esculpió imágenes. En relación a San Lucas, este era médico de Antiquía y es probable que pintara una virgen ofrecida a la emperatriz Pulcheria que finalmente la donó a la Iglesia de Roma. Quizás estos hechos dieron origen a esta creencia popular.

Extraído del libro "Lendas de Portugal", de Fernanda Frazão.

El Milagro de Nazaré

El milagro de Nazaré es bien conocido en la tradición popular portuguesa y procedo a relatarlo a continuación:

Don Fuas Roupinho era un noble guerrero, Alcalde Mayor de Coimbra en 1179, y compañero de armas de Don Afonso Henriques (primer rey de Portugal).

Cierto día en el castillo de Leiría, D. Fuas fue avisado de la presencia del rey moro Gamir en la zona de Alcaçova de Porto Mós. Pensó que sería la oportunidad de salvar la península ibérica de los musulmanes y reunió a sus caballeros con quienes discutió la táctica y la ruta más segura para lanzar el ataque. Fue una batalla exitosa para los portugueses y en donde los musulmanes ni siquiera tuvieron oportunidad de organizar la defensa. D. Afonso Henriques recompensó a D. Fuas con la alcaldía de Porto de Mós.

La historia sucedió el 22 de mayo de 1180. D. Fuas salió con algunos compañeros a una partida de caza. “Se sumergieron en la vegetación mirando con atención en busca de las hastes de algún venado o los rastros de liebres o jabalíes. Estaban en medio de una neblina espesa y D. Fuas terminó por perderse de sus compañeros”.

Súbitamente avistó un venado enorme que lo disputaba dejando que D. Fuas se aproximara demasiado. El caballero no quiso perder la oportunidad y galopó desenfrenadamente persiguiendo al venado, pero este se dirigía al borde de un alto peñasco oculto por la niebla desde donde se lanzó. D. Fuas al percatarse tardíamente del peligro intentó frenar al caballo, pero la velocidad era tal que ninguna fuerza humana resultaría capaz de detenerlo. En un segundo el caballero viendo su inminente desenlace al grito de “Nossa Señora, Valei-me!” invocó desesperadamente a Nuestra Señora de Nazaré que de inmediato surgió en el cielo frente al precipicio.

El caballo se paró en seco quedando los cascos traseros marcados en la roca. Según la tradición las marca de sus herraduras aun son visibles hoy día.
Reza la leyenda que el venado se estrelló contra las rocas al fondo del precipicio y se trasformó en humo negro, “era la transfiguración del demonio tentando al caballero”.

En agradecimiento a la virgen D. Fuas mandó construir una capilla junto a la laja de piedra donde fue encontrada la imagen y cerca de donde estaban las marcas de los cascos de su caballo.

D. Fuas murió combatiendo contra los moros en una batalla naval cerca del estrecho de Gibraltar el 17 de octubre de 1180.


Actual Iglesia de Nuestra Senhora de Nazaré (Siglo XVIII) - Nazaré Portugal

jueves, 10 de enero de 2008

Chimbangleros de San Benito - Venezuela

El culto a San Benito de Palermo se realiza en muchas regiones de Venezuela, pero es quizás en el Estado Zulia donde se lleve a cabo con mayor fervor.

Probablemente sea en el sur del Lago de Maracaibo donde alcance su máximo esplendor por la multitudinaria participación de la población y la esmerada elaboración del ritual. Tiene su momento culminante los días 27 y 28 de diciembre y finaliza el 6 de enero. San Benito, Patrón de Palermo, también conocido como el Moro, era hijo de negros esclavos manumitidos. Muerto a finales del siglo XVI, su culto se extiende por las comunidades de esclavos negros americanos.

Por Chimbángles o Chimbángueles se conocen un conjunto de tambores tradicionales utilizados en el culto al Santo y sus ejecutantes se hacen llamar Chimbangleros. Posiblemente sean una síntesis producida en tierras venezolanas de antiguas culturas africanas de diversas y desconocidas procedencias. Las culturas –Ewe Fon, de Dahomey (Togo, Benin), Efik, y Efok (Nigeria) e Imbangala (Angola), trasplantadas a esta región por el régimen esclavista, logran ensamblar en este rito, colmado de música frenética y danza, una manifestación auténtica que irradió la fuerza y la energía de esta tradición en honor a San Benito desde el sur del Lago de Maracaibo a varios lugares de Venezuela y Colombia.


Ver mas en: http://revistavoces.ohlog.com/chimbangles-de-bobures.oh31559.html